Ejemplo de Narración en segunda persona

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Autor: Redacción Ejemplode.com.

La narración en segunda persona es el aquella narración en la que el discurso aparece narrado en segunda persona: ya sea del singular () o la segunda persona del plural (ustedes, vosotros). Por lo tanto, los verbos estarán conjugados para la segunda persona: vienes, sales, corres, pasan, ven, han conocido, miras, etc.

La segunda persona gramatical, recordemos, se identifica porque el discurso va dirigido a alguien que se encuentra presente en el acto comunicativo. En la literatura no hay un receptor presente directamente, por lo que narrar en segunda persona le confiere a los textos algunas peculiaridades que no ofrecen ni la primera ni la tercera persona.

Es el tipo de narración menos empleada en la literatura, ya que lo más común es el narrador en primera persona (yo, nosotros) o el narrador en tercera persona, también conocido como omnisciente

Características de la narración en primera persona

  • El narrador se dirige a alguien de forma directa.
  • El narrador puede dirigirse al personaje como si fuese una parte de su consciencia o pensamiento o, bien, se dirige al personaje como si fuese otro personaje dictándole lo que debería o no hacer.
  • Este tipo de narración le confiere al lector la sensación de él mismo formar parte del discurso y dirigirse al personaje de la historia.
  • Este tipo de narración puede también formar parte de las novelas epistolares o de fragmentos epistolares dentro de una narración, en los que el discurso se dirige hacia alguien (generalmente otro personaje de la historia).
  • El narrador puede dirigirse al lector, e increparlo de alguna forma, con lo que se consigue un efecto lúdico en el que se hace partícipe al lector de la narración. En este caso la narración en segunda persona se combina con otro tipo de narración que predomina en el texto (primera o tercera persona)

Al respecto, podemos distinguir, entonces dos tipos de narrador en segunda persona.

Tipos de narrador en segunda persona

1. Narrador en segunda persona singular (). Este narrador es el que le habla a una entidad singular, que como vimos, puede ser el mismo personaje o un lector.

  • Por ejemplo: “Sales de la habitación, te diriges hacia el sótano y tratas de buscar el origen de ese extraño ruido que no te deja dormir”, “Querido lector, ¿estás seguro de que quieres aventurarte en estas páginas?”.

2.Narrador en segunda persona plural (ustedes o vosotros). Este narrador es el que le habla a una entidad plural, que de igual forma, puede tratarse de los personajes de la historia o de los lectores virtuales de la obra.

  • Por ejemplo: “En ese momento sienten que han causado un daño irreparable; voltean a ver a su alrededor. ¿Están seguros de que saldrán bien librados de esta situación?”, “Queridos lectores, deberán disculparme. Entenderán si no describo de forma correcta los hechos que a continuación intentaré recrear de la memoria”

10 Ejemplos de narración en segunda persona:

Veamos a continuación ejemplos de narración en segunda persona. En cada ejemplo se resaltan las conjugaciones verbales y los pronombres y adjetivos en los que se evidencia esta segunda persona gramatical en el discurso:

  1. Sales de tu casa a una hora en la que la mayoría de los trabajadores lo hacen, limpiándote aún las lagañas. Bostezas al cruzar la avenida 14, y te diriges a tomar el mismo camión de siempre. Lo que no sabes, y aún ni siquiera te imaginas, en un día tan común y corriente, es que tu vida está a punto de cambiar de curso.
  2. Sabías en ese instante que tus posibilidades de convencerlos eran casi nulas. No era tu Sin embargo, a los ojos de todos, tú serías el culpable. Te expulsarían, te señalarían… Tu reputación no podía ser la misma. Decidiste actuar rápido y arriesgarte. Caminaste hacia la oficina de Sergio, a esa hora estaría seguramente en la cafetería comiendo el almuerzo. Así fue. El lugar estaba solo; entraste y encendiste la computadora. Casi te da un vuelco el corazón cuando te diste cuenta que no había contraseña.
  3. Lo rodeas con los brazos, sientes su respiración cerca de tu oreja; lo abrazas con más fuerza y deseas que ese momento se prolongue como una postal de un idilio eterno. Muchos años pasarán y te seguirás refugiando en este recuerdo.
  4. Queridos lectores, nuestro personaje se encuentra en una situación crítica y ni ustedes ni yo sabemos si sobrevivirá. ¿Ustedes qué harían de encontrarse en esta encrucijada? La mayoría de la gente, cobardes, huirían. La minoría de la gente, entre la que se encuentra nuestro ingenuo personaje, actuaría.
  5. Escondes el arma dentro del pantalón, debajo de la camisa. Sabes que con la chaqueta holgada será muy difícil que se percaten de que vas Solo tienes una bala y una oportunidad. Encima, el tiempo limitado: apenas diez minutos antes de que el operativo comience. Entras al edificio por la parte trasera. Nadie te ha visto ingresar.
  6. Podrías irte pero no te vas de su lado. El resto de los hijos se ha ausentado, excusando cualquier pretexto cotidiano. Permaneces ahí, en su enfermedad, tratando de recordarla en mejores días. Es extraño que las imágenes no vengan a la imaginación tan fácil; no recuerdas cuando fue la última vez que viste a tu madre radiante, en pie, sin enfermedad alguna destrozando su cuerpo y su mente.
  7. Un extraño se te acercará en la calle a pedirte las instrucciones para llegar a una dirección. Te negarás y seguirás avanzando, sin darte cuenta de que el extraño ha comenzado a caminar justo detrás, en la misma dirección. Tampoco te diste cuenta que la dirección que te mostró es la misma a la que ahora te diriges: la clínica central.
  8. No crean que yo no sé lo que están pensando justo ahora: creen que mi decisión fue mala. Ustedes, lectores, desde sus cómodos sillones, con su ropa calientita y su café en la mano, me juzgan a mí. Ustedes me juzgan con la mano de un dios tirano, como si realmente me conocieran.
  9. Abrirás la carta con una cierta esperanza de que sea de ella. ¿Cómo puedes pensar que después de tantos meses de no hablarle y de ausentarte ella te buscará? Sientes una decepción deprimente al voltear la carta y ver un sello gubernamental. De nuevo has caído en la trampa de creer que ella también te extraña.
  10. Amarás con una fuerza sobrehumana; sabrás lo que significa entregarlo todo por alguien y apostar tu vida entera a una causa. Querrás ofrecerlo todo, prometerlo todo, con tal de mantener a esa persona a tu Pero se irá, por más que te pese aceptarlo, así será; porque será alguien pasajero y en ese momento no lo entenderás, sino hasta mucho tiempo después, cuando llegue el verdadero amor de tu vida.

7 Ejemplos de narración en segunda persona en textos literarios:

Veamos algunos ejemplos de cómo se emplea la narración en segunda persona en algunos fragmentos de textos literarios. En cada ejemplo se resaltarán las marcas narrativas donde se distingue la segunda persona (los verbos conjugados en segunda persona, pronombres y adjetivos de segunda persona):

Ejemplo 1. Fragmento de la novela Aura de Carlos fuentes

  • “El olor de la humedad, de las plantas podridas, te envolverá mientras marcas tus pasos, primero sobre las baldosas de piedra, enseguida sobre esa madera crujiente, fofa por la humedad y el encierro. Cuentas en voz baja hasta veintidós y te detienes, con la caja de fósforos entre las manos, el portafolio apretado contra las costillas. Tocas esa puerta que huele a pino viejo y húmedo; buscas una manija; terminas por empujar y sentir, ahora, un tapete bajo tus pies. Un tapete delgado, mal extendido, que te hará tropezar y darte cuenta de la nueva luz, grisácea y filtrada, que ilumina ciertos contornos”

Ejemplo 2. Fragmento de la novela Si una noche de invierno un viajero de Italo Calvino:

  • Estás a punto de empezar a leer la nueva novela de Italo Calvino, Si una noche de invierno un viajero. Relájate. Recógete. Aleja de ti cualquier otra idea. Deja que el mundo que te rodea se esfume en lo indistinto. La puerta es mejor cerrarla; al otro lado siempre está la televisión encendida. Dilo en seguida, a los demás: «¡No, no quiero ver la televisión!» Alza la voz, si no te oyen: «¡Estoy leyendo! ¡No quiero que me molesten!» Quizá no te han oído, con todo ese estruendo; dilo más fuerte, grita: «¡Estoy empezando a leer la nueva novela de Italo Calvino!» O no lo digas si no quieres; esperemos que te dejen en paz.

Adopta la postura más cómoda: sentado, tumbado, aovillado, acostado. Acostado de espaldas, de costado, boca abajo. En un sillón, en el sofá, en la mecedora, en la tumbona, en el puf. En la hamaca, s tienes una hamaca. Sobre la cama, naturalmente, o dentro de la cama. También puedes ponerte cabeza abajo, en postura yoga. Con el libro invertido, claro”.

Ejemplo 3. Fragmento del cuento Usted se tendió a tu lado de Julio Cortázar

  • “¿Cuándo lo había visto desnudo por última vez? Casi no era una pregunta, usted estaba saliendo de la cabina, ajustándose el sostén del bikini mientras buscaba la silueta de su hijo que la esperaba al borde del mar, y entonces eso en plena distracción, la pregunta pero una pregunta sin verdadera voluntad de respuesta, más bien una carencia bruscamente asumida: el cuerpo infantil de Roberto en la ducha (…) vos el cachorro, vos Roberto el cachorro de Denise, tendido en la playa mirando las algas que dibujaban el límite de la marea, levantando un poco la cabeza para mirarla a usted que venía desde las cabinas, apretando el cigarrillo entre los labios como una afirmación mientras la mirabas”.

Ejemplo 4. Fragmento del cuento Carta a una señorita en París de Julio Cortázar:

  • Usted ha de amar el bello armario de su dormitorio, con la gran puerta que se abre generosa, las tablas vacías a la espera de mi ropa. Ahora los tengo ahí. Ahí dentro. Verdad que parece imposible; ni Sara lo creería. Porque Sara nada sospecha, y el que no sospeche nada procede de mi horrible tarea, una tarea que se lleva mis días y mis noches en un solo golpe de rastrillo y me va calcinando por dentro y endureciendo como esa estrella de mar que ha puesto usted sobre la bañera y que a cada baño parece llenarle a uno el cuerpo de sal y azotes de sol y grandes rumores de la profundidad.”

Ejemplo 5. Fragmento de La hija del caníbal de Rosa Montero:

  • “A pesar de mi sobrenombre no estoy muy convencido de que la buena suerte exista. Pero sí sé que existe la desgracia. La desgracia es como un mundo sin sol y sin estrellas, un mundo paralelo al que vivimos. Un día, tal vez por descuido, por azar, por torpeza, te deslizas sin querer al mundo de las sombras. Al principio apenas adviertes la diferencia, al principio ignoras que te has equivocado de realidad. Algo se tuerce, algo sale mal, sobreviene el dolor (…)”.

Ejemplo 6. Fragmento de la carta “Carta de Mina Harker a Lucy Westenra (sin abrir)” contenida dentro de la novela Drácula de Bram Stoker:

  • "Mi querida Lucy:

Me parece que han pasado siglos desde que tuve noticias de ti, o más bien desde que te escribí. Sé que me perdonarás por todas mis faltas cuando hayas leído las noticias que te voy a dar. Bien, pues traje a mi marido de regreso en buenas condiciones; cuando llegamos a Exéter nos estaba esperando un carruaje, y en él, a pesar de tener un ataque de gota, el señor Hawkins nos llevó a su casa, donde había habitaciones para nosotros, todas arregladas y cómodas, y cenamos juntos. (…)Yo lloré, Lucy querida, mientras Jonathan y el anciano señor Hawkins se estrechaban las manos. Tuvimos una velada muy, muy feliz (…)”.

Ejemplo 7. Fragmento de la novela La muerte de Artemio Cruz de Carlos Fuentes:

  • , ayer, hiciste lo mismo de todos los días. No sabes si vale la pena recordarlo. Sólo quisieras recordar, recostado allí, en la penumbra de tu recámara, lo que va a suceder: no quieres prever lo que ya sucedió. En tu penumbra, los ojos ven hacia adelante; no saben adivinar el pasado. Sí; ayer volarás desde Hermosillo, ayer nueve de abril de 1959, en el vuelo regular de la Compañía Mexicana de Aviación que saldrá de la capital de Sonora, donde hará un calor infernal, a las 9:55 de la mañana y llegará a México, D.F., a las 16:30 en punto. Desde la butaca del tetramotor, verás una ciudad plana y gris, un cinturón de adobe y techos de lámina. La azafata te ofrecerá un chicle envuelto en celofán —recordarás eso en particular, porque será (debe ser, no lo pienses todo en futuro desde ahora) una chica muy guapa y siempre tendrás buen ojo para eso, aunque tu edad te condene a imaginar las cosas más que a hacerlas (usas mal las palabras: claro, nunca te sentirás condenado a eso, aunque sólo puedas imaginarlo) (…)”.

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Citado APA: (A. 2020,01. Ejemplo de Narración en segunda persona. Revista Ejemplode.com. Obtenido 01, 2020, de https://www.ejemplode.com/41-literatura/5083-ejemplo_de_narracion_en_segunda_persona.html)

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