Ejemplo de Poemas Con Símil

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El símil, o también llamado comparación, es una figura retórica en la que se comparan dos elementos para conferirle a uno las cualidades del otro. En este sentido, el símil se parece a la metáfora, pero la diferencia es que el símil se forma a partir de una estructura comparativa, es decir, se necesita un nexo (por ejemplo, como), y en la metáfora no hay nexo de por medio:

  • “Tus ojos como estrellas que iluminan mi noche” (aquí hay un símil en el que se comparan unos ojos con el brillo de las estrellas.
  • “Tus ojos de estrella” (esta figura retórica es una metáfora, ya que no se forma una estructura comparativa)

El símil es una de las figuras retóricas más utilizadas en los poemas, por lo que será muy común encontrarla en más de una estrofa.

Estructura del símil

El símil se forma a partir de los adverbios comparativos y las locuciones comparativas:

  • Como: “Tus labios como una fuente que alimenta mi alma”.
  • Tal como: “El caminar de ese viejo, tal como se mecen las ramas de un árbol”.
  • Cual: “Se marchó cual barco sin rumbo
  • Así como: “Te amo así como la arena ama a las olas

20 Ejemplos de poemas con símil

  1. Tus ojos como dos estrellas
    iluminaron mi noche triste,
    y en las praderas más solitarias
    te aparecías cual boca de lobo
    que enjaulaba mi pasión.

    Tus manos como dos mareas encontradas
    golpearon mi alma hasta dejarme sin palabras,
    y en tus ojos pude entender la gloria
    de una felicidad eterna cual paraíso en la tierra.

  2. Mis ojos se han quedado como dos aves sin rumbo
    que no saben hacia dónde mirar
    .
    He perdido la certeza de mis pasos y mis pies deambulan
    como dos espectros sin cadenas en la tierra,
    como dos amores que se han distanciado sin retorno.

    Mi alma no sabe los caminos que le deparan,
    y sufre con las perspectivas que se agrandan y se achican,
    sin dar explicación. Me he quedado como un mar sin horizontes,
    como el viento que sopla sin pedir explicación.

  3. Te amo como se aman las cosas peligrosas de este mundo,
    te amo de prisas y de lejos, contemplando tu belleza
    como un lobo que aúlla en la noche.

    Mis labios cual viajero perdido en el desierto
    buscan tu boca como el oasis místico del que
    beben las maravillas de este mundo.

    Te amo como se aman las grandes cosas,
    como se viven las mayores tragedias,
    entregando el corazón para morir en el último instante,
    de los brazos de tu amor.

    Mis labios cual semilla recién plantada
    buscan la vida de tus ojos,
    para renacer cada día con la promesa
    de este amor eterno.

  4. Los habitantes se plantan en su tierra como raíces que no quieren ceder,
    como la piedra que absorbe al río para permanecer en su cauce,
    así protegen lo que es suyo por derecho,
    lo que sus ancestros construyeron con sangre y esfuerzo,
    y enfrentan como gigantes con las fauces abiertas
    a cualquier extraño que quiera arrebatarles su tierra.

  5. Mi corazón se ha quedado presa del tuyo,
    como si una fuerza invisible tirara del fondo de mi espíritu,
    nuestras vidas parecen unidas al mismo destino,
    y compartimos un punto de origen.

    Cuando te marchas, mis manos tiemblan
    como un adicto, y me aterra esa ausencia,
    el saber que podría perderte.

    Quédate conmigo una vida entera y juntos
    descubramos los secretos de este mundo.
    Quédate siempre acogida en mis brazos,
    como el mar acariciando la orilla en una certeza
    milenaria.

  6. Fragmento de “Llanto por Ignacio Sánches Mejías de Federico García Lorca

    El cuarto se irisaba de agonía
    a las cinco de la tarde.

    A lo lejos ya viene la gangrena
    a las cinco de la tarde.
     
    Trompa de lirio por las verdes ingles
    a las cinco de la tarde.

    Las heridas quemaban como soles
    a las cinco de la tarde,

    y el gentío rompía las ventanas
    a las cinco de la tarde.

  7. “Poema 4” de Pablo Neruda

    Es la mañana llena de tempestad
    en el corazón del verano.

    Como pañuelos blancos de adiós viajan las nubes,
    el viento las sacude con sus viajeras manos.

    Innumerable corazón del viento
    latiendo sobre nuestro silencio enamorado.

    Zumbando entre los árboles, orquestal y divino,
    como una lengua llena de guerras y de cantos.

    Viento que lleva en rápido robo la hojarasca
    y desvía las flechas latientes de los pájaros.

    Viento que la derriba en ola sin espuma
    y sustancia sin peso, y fuegos inclinados.

    Se rompe y se sumerge su volumen de besos
    combatido en la puerta del viento del verano.

  8. “Desvelada” de Gabriel Mistral

    Como soy reina y fui mendiga, ahora
    vivo en puro temblor de que me dejes,
    y te pregunto, pálida, a cada hora:
    «¿Estás conmigo aún? ¡Ay, no te alejes!»
    Quisiera hacer las marchas sonriendo
    y confiando ahora que has venido;
    pero hasta en el dormir estoy temiendo
    y pregunto entre sueños: «¿No te has ido?».

  9. “Leconte de Lisle” de Rubén Darío

    De las eternas musas el reino soberano
    Recorres, bajo un soplo de vasta inspiración,
    Como un rajá soberbio en su elefante indiano
    Por sus dominios pasa de rudo viento al son.

    Tú tienes en tu canto como ecos de Oceano;
    Se ven en tu poesía la selva y el león;

    Salvaje luz irradia la lira que en tu mano
    Derrama su sonora, robusta vibración.

    Tú el faquir conoces secretos y avatares;
    A tu alma dio el Oriente misterios seculares,
    Visiones legendarias y espíritu oriental.

    Tu verso está nutrido con savia de la tierra;
    Fulgor de Ramayanas tu viva estrofa encierra,
    Y cantas en la lengua del bosque colosal.

  10. “Riqueza” de Gabriela Mistral

    Tengo la dicha fiel
    y la dicha perdida:
    la una como rosa,
    la otra como espina.

    De lo que me robaron
    no fui desposeída;
    tengo la dicha fiel
    y la dicha perdida,
    y estoy rica de púrpura
    y de melancolía.

    ¡Ay, qué amante es la rosa
    y qué amada la espina!

    Como el doble contorno
    de dos frutas mellizas
    tengo la dicha fiel
    y la dicha perdida.

  11. No logro encontrarme por más que navego sin desvelo,
    me he escapado de mí mismo y no me reconozco en estas
    manos que me acusan como vigilantes nocturnos,
    ni en estos ojos que me miran como un pequeño a su primer reflejo.

    No logro encontrarme en este cuerpo envejecido,
    en esta vida que se agota en mis párpados caídos,
    en este pecho que grita sin hacer un solo ruido
    como si afuera todo girase y dentro todo estuviese detenido.

    No logro suavizar mi mirada para entender las dichas que hoy miro,
    ni comprendo las despedidas, los amores, la vida y la muerte,
    como un extranjero sin patria deambulo entre calles que
    solo mi memoria reconoce, y me siento una vez más a ver la tarde,
    al lado de mi desconocido en el reflejo de la ventana

  12. “El fuego de cada día” de Octavio Paz

    Como el aire
    hace y deshace
    sobre las páginas de la geología,
    sobre las mesas planetarias,
    sus invisibles edificios:
    el hombre.

    Su lenguaje es un grano apenas,
    pero quemante,
    en la palma del espacio.

    Sílabas son incandescencias.
    También son plantas:
    sus raíces
    fracturan el silencio,
    sus ramas
    construyen casas de sonidos.

    Sílabas:
    se enlazan y se desenlazan,
    juegan
    a las semejanzas y las desemejanzas.

    Sílabas:
    maduran en las frentes,
    florecen en las bocas.

    Sus raíces
    beben noche, comen luz.

    Lenguajes:
    árboles incandescentes
    de follajes de lluvias.

    Vegetaciones de relámpagos,
    geometrías de ecos:
    sobre la hoja de papel
    el poema se hace
    como el día
    sobre la palma del espacio.

  13. “Caminos del espejo” (fragmento) de Alejandra Pizarnik
    I
    Y sobre todo mirar con inocencia. Como si no pasara nada, lo cual es cierto.

    II
    Pero a ti quiero mirarte hasta que tu rostro se aleje de mi miedo como un pájaro del borde
    filoso de la noche.

    III
    Como una niña de tiza rosada en un muro muy viejo súbitamente borrada por la lluvia.

    IV
    Como cuando se abre una flor y revela el corazón que no tiene.

    V
    Todos los gestos de mi cuerpo y de mi voz para hacer de mí la ofrenda, el ramo que abandona
    el viento en el umbral.

    VI
    Cubre la memoria de tu cara con la máscara de la que serás y asusta a la niña que fuiste.

    VII
    La noche de los dos se dispersó con la niebla. Es la estación de los alimentos fríos.

    VIII
    Y la sed, mi memoria es de la sed, yo abajo, en el fondo, en el pozo, yo bebía, recuerdo.

    IX
    Caer como un animal herido en el lugar que iba a ser de revelaciones.

    X
    Como quien no quiere la cosa. Ninguna cosa. Boca cosida. Párpados cosidos. Me olvidé.
    Adentro el viento. Todo cerrado y el viento adentro.

  14. Tu ausencia me duele como una herida clavada en el fondo del alma,
    y llevo tu recuerdo cual preso que arrastra sus cadenas,
    condenado a vagar por la eternidad clamando tu nombre en mis sueños y mis pesadillas.
Modificado por: Equipo de Redacción Ejemplode, 2021-05-27

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