Ejemplo de Género épico

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Autor: Redacción Ejemplode.com.

El género épico es uno de los géneros que permiten narrar hazañas y gestos heroicos que pueden ser reales o ficticios y sus hazañas suelen ser magnánimas, las cuales permiten guardar o formar una leyenda épica y que los personajes trasciendan posteriormente.

Este género tiene elementos sobrenaturales tales como mostros, guerreros sobre-naturales o eventos magnánimos.

Otro de los elementos que tiene el género épico es el de los combates extremos, que generalmente son físicos además de que el héroe tiene poderes extraordinarios.

En este género se describen bien los acontecimientos, especialmente las batallas, además de que se describe la forma de vida de los lugares en los que se encuentran, como pueblos, provincias, castillos o incluso reinos.

Los estilos de este género son divididos en:

  • Cantares
  • Cantos y
  • Rapsodias.

Además de que el género épico puede realizarse en capítulos.

Ejemplos de narraciones del género épico:

Ejemplo 1, Fragmento de la Ilíada:

“…Cuando Aquiles hubo saciado sus deseos de llanto, miró compasivo al encanecido anciano e invitándole a tomar asiento, le dijo: "¡Desdichado, cuantas desgracias ha soportado tu corazón! Aunque los dos estemos afligidos, dejemos reposar en el alma el dolor, el gélido llanto para nada aprovecha, pues lo que los dioses han hilado para los míseros mortales es vivir entre congojo, mientras ellos están exentos de cuitas. En los umbrales del Olimpo hay dos toneles con dones que el dios reparte: en uno, están los pesares y en el otro las alegrías. Aquel a quién Zeus los da mezclados, unas veces topa con la desdicha y otras con la ventura, pero el que solo recibe pesares, vive con afrenta y va de un lado a otro sin ser honrado, ni por los dioses, ni por los hombres. Así, los dioses otorgaron a mi padre, Peleo, grandes mercedes desde su nacimiento: aventajaba a los demás hombres en felicidad y riqueza, reina sobre los mirmidones y, siendo mortal, tuvo por esposa a una diosa. Pero también le impusieron un mal: que no tuviera hijos que reinaran en palacio tras su muerte. Tan solo uno engendró, cuya vida ha de ser breve. Además, no le puedo dar el consuelo de cuidar su vejez, al estar tan lejos de mi reino. Piensa que tú también reinaste rico y dichoso sobre Lesbos y desde la Frigia hasta el Helesponto inmenso. Pero los dioses te trajeron la plaga de la guerra. Súfrela resignado y no consientas que se apodere de tu corazón el pesar continuo, pues quizás tus desgracias no hayan concluido…”

Ejemplo 2, fragmento de la Odisea:

“…CANTO II TELÉMACO REÚNE EN ASAMBLEA AL PUEBLO DE ITACA Comment: El dormitorio de Telémaco era, sin duda, uno de los thálamoi que rodeaban el patio central, en el ala opuesta al mégaron Comment: Euriclea, como todos los personajes que van a jugar un papel importante en el relato (especialmente en el canto XIX), es presentada pronto y con todo detalle. Esta es la razón por la que Homero se recrea en describir el momento en que Telémaco se dirige al dormitorio Comment: Las camas en esta época eran catres de madera con los tableros «agujereados» a fin de introduir cuerdas y tensarlas para que sirvieran de soporte al colchón, de cualquier clase que éste fuera (probablemente simples pieles). Cfr. Ety - aologctum Magnum s. v. Tretón léchos. Y cuando se mostró Eos, la que nace de la mañana, la de dedos de rosa, al punto el amado hijo de Odiseo se levantó del lecho, vistió sus vestidos, colgó de su hombro la aguda espada y bajo sus pies, brillantes como el aceite, calzó hermosas sandalias. Luego se puso en marcha, salió del dormitorio semejante a un dios en su porte y ordenó a los vocipotentes heraldos que convocaran en asamblea a los aqueos de largo cabello; aquéllos dieron el bando y éstos comenzaron a reunirse con premura. Después, cuando hubieron sido reunidos y estaban ya congregados, se puso en camino hacia la plaza -en su mano una lanza de bronce-; mas no solo, que le seguían dos lebreles de veloces patas. Entonces derramó Atenea sobre él una gracia divina y lo contemplaban admirados todos los ciudadanos; se sentó en el trono de su padre y los ancianos le cedieron el sitio. A continuación, comenzó a hablar entre ellos el héroe Egiptio, quien estaba ya encorvado por la vejez y sabía miles de cosas, pues también su hijo, el lancero Antifo, había embarcado en las cóncavas naves en compañía del divino Odiseo hacia Ilión de buenos potros; lo había matado el salvaje Cíclope en su profunda cueva y lo había preparado como último bocado de su cena. Aún le quedaban tres: uno estaba entre los pretendientes y los otros dos cuidaban sin descanso los bienes paternos. Pero ni aun así se había olvidado de aquél, siempre lamentándose y afligiéndose. Derramando lágrimas por su hijo levantó la voz y dijo: «Escuchadme ahora a mí, itacenses, lo que voy a deciros. Nunca hemos tenido asamblea ni sesión desde que el divino Odiseo marchó en las cóncavas naves. ¿Quién, entonces, nos convoca ahora de esta manera? ¿A quién ha asaltado tan grande necesidad ya sea de los jóvenes o de los ancianos? ¿Acaso ha oído alguna noticia de que llega el ejército, noticia que quiere revelarnos una vez que él se ha enterado?, ¿o nos va a manifestar alguna otra cosa de interés para el pueblo? A mí me parece que es noble, afortunado. ¡Así Zeus llevara a término lo bueno que él revuelve en su mente!» Así habló, y el amado hijo de Odiseo se alegró por sus palabras. Con que ya no estuvo sentado por más tiempo y sintió un deseo repentino de hablar. Se puso en pie en mitad de la plaza y le colocó el cetro en la mano el heraldo Pisenor, conocedor de consejos discretos. Entonces se dirigió primero al anciano y dijo: «Anciano, no está lejos ese hombre, soy yo el que ha convocado al pueblo (y tú lo sabrás pronto), pues el dolor me ha alcanzado en demasía. No he escuchado noticia alguna de que llegue el ejército que os vaya a revelar después de enterarme yo, ni voy a manifestaros ni a deciros nada de interés para el pueblo, sino un asunto mío privado que me ha caído sobre el palacio como una peste, o mejor como dos: uno es que he perdido a mi noble padre, que en otro tiempo reinaba sobre vosotros aquí presentes y era bueno como un padre. Pero ahora me ha sobrevenido otra peste aún mayor que está a punto de destruir rápidamente mi casa y me va a perder toda la hacienda: asedian a mi madre, aunque ella no lo quiere, unos pretendientes hijos de hombres que son aquí los más nobles. Estos tienen miedo de ir a casa de su padre Icario para que éste dote a su hija y se la entregue a quien él quiera y encuentre el favor de ella. En cambio, vienen todos los días a mi casa y sacrifican bueyes, ovejas y gordas cabras y se banquetean y beben a cántaros el rojo vino. Así que se están perdiendo muchos bienes, pues no hay un hombre como Odiseo que arroje esta maldición de mi casa. Yo todavía no soy para arrojarla, pero ¡seguro que más adelante voy a ser débil y desconocedor del valor! En verdad que yo la Comment: Es una fórmula que aparece veinte veces en la Odisea y una sola en la Ilíada (1.477). Eos es la aurora, hija de Hiperión y hermana de Helios y Selene. Cfr. Hesíodo, Teogonía, 371 y ss. Comment: Aquí tenemos un ejemplo de lo que podía ser una asamblea en la época arcaica, aunque, por razones obvias, no se deben deducir conclusiones tajantes como algunos historiadores han pretendido. Parece deducirse del texto que es el rey quien la convoca -pues ya hace veinte años que no la hay y la gente se pregunta quién puede ser el convocante; no hay orden fijo de intervención y ésta cuenta con la presencia de unos «ancianos» que podrían ser los representantes de las famílias más importantes y cuya función no queda nada clara. Cfr. M. 1. Finley, El mundo de Odiseo, págs. 95 y ss. Comment: Ilión es el nombre epicórico de Troya. Cfr. R. Carpenter, Folk tale..., página 63 Comment: Aquí hay una pequeña inconsistencia. Por muchas cosas que supiera Egiptio, una que no podía saber es que su hijo había sido devorado por el Cíclope. Quizá por ello el filólogo alejandrino Aristarco eliminó los vv. 19-20. rechazaría si me acompañara la fuerza, pues ya no son soportables las acciones que se han cometido y mi casa está perdida de la peor manera. Indignaos también vosotros y avergonzaos de vuestros vecinos, los que viven a vuestro lado. Y temed la cólera de los dioses, no vaya a ser que cambien la situación irritados por sus malas acciones. Os lo ruego por Zeus Olímpico y por Temis, la que disuelve y reúne las asambleas de los hombres; conteneos, amigos, y dejad que me consuma en soledad, víctima de la triste pena -a no ser que mi noble padre Odiseo alguna vez hiciera mal a los aqueos de hermosas grebas, a cambio de lo cual me estáis dañando rencorosamente y animáis a los pretendientes. Para mí sería más ventajoso que fuerais vosotros quienes consumen mis propiedades y ganado. Si las comierais vosotros algún día obtendría la devolución, pues recorrería la ciudad con mi palabra demandándoos el dinero hasta que me fuera devuelto todo; ahora, sin embargo, arrojáis sobre mi corazón dolores incurables…”

Algunas obras del género épico son:

  1. El cantar del Mío Cid, que es de autor Anónimo.
  2. La Eneida, de Virgilio.
  3. La Ilíada, de Homero.
  4. La Odisea de Homero.

Citado APA: (A. 2016,03. Ejemplo de Género épico. Revista Ejemplode.com. Obtenido 03, 2016, de https://www.ejemplode.com/41-literatura/4273-ejemplo_de_genero_epico.html)

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