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Ejemplo de Novela de Costumbres

Describe la vida y las costumbres de los pueblos. El genio de Balzac, en La Comedia Humana, ilustra la novela de costumbres. Anotemos unas líneas:"En París hay siempre dos soirées en los bailes o en las fiestas mundanas. Primero una soirée oficial a que asisten las personas invitadas, un gran mundo que se aburre. Cada una de ellas adopta una postura estudiada ante el vecino. La mayoría de las jóvenes no vienen más que para una sola persona. Cuando cada mujer ha quedado convencida de que ella es la más hermosa para esa persona, y cuando tal opinión ha podido ser compartida por algunas más, después de haberse cambiado frases insignificantes, como éstas: "¿Tenéis intención de ir este año pronto a... (el nombre de una posesión) ?" "¡La señora de tal ha cantado bion!" "¿Quién es esa mujercita que lleva tantos diamantes?", o después de haber lanzado frases epigramáticas,que causan un placer efímero y heridas duraderas, los grupos se diseminan, los indiferentes se marchan, las velas siguen ardiendo en sus arandelas, y entonces la dueña de la casa retiene a algunos artistas, a gentes alegres, a amigos, diciéndoles:
"Quedaos, vamos a cenar en la intimidad."
Se reúnen en un saloncito. Y entonces es cuando la verdadera soirée tiene lugar: soirée en la que, igual que bajo el antiguo régimen, cada uno oye lo que se dice, la conversación es general, y todos se ven obligados a hacer gala de ingenio y a contribuir al público entretenimiento. Allí todo está a la vista, y una risa franca sucede a las actitudes reprimidas que, en sociedad, ensombrecen las caras más lindas. En una palabra, el placer da comienzo donde la fiesta acaba. La fiesta del gran mundo, fría revista del lujo y desfile del amor propio en traje de gala, es una de esas invrncinnes inglesas que tienden a la mecanización de la» demás naciones Inglaterra parece estar interesada en que el mundo entero se aburra como ella y tanto como ella.
Esta segunda soirée es, pues, en Francia y en algunas casas, una protesta afortunada del espíritu antiguo de nuestro alegre país; pero, desgraciadamente, pocas casas ejercen tal protesta, y la razón es muy sencilla. Si ya no se celebran hoy muchas cenas, es porque jamás ha habido, bajo ningún régimen, un número menor de gentes que en el actual, colocadas, asentadas y situadas. Todo el mundo está en marcha hacia algún fin, o galopa en pos de la fortuna. El tiempo se ha convertido en el artículo más caro, y nadie puede por lo tanto entregarse a esa prodigiosa prodigalidad que supone el volar a casa al día siguiente para despertarse tarde. Así, no hay ya segunda soirée más que en casa de las mujeres lo bastante ricas para tener salón; y, a partir de la revolución de 1830, estas mujeres son contadas en París." (Cfr. Bibliografía complementaria, N9 6)

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Por: Luffy

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