Inicio » Redacción » Necesidad de redactar bien

Necesidad de redactar bien

No es preciso ser "persona de letras" para tener necesidad de escribir bien, es decir, adecuadamente. La palabra escrita es imperiosa en cualquier actividad moderna.
La palabra —distintivo humano— es el instrumento especi'fico de la expresión individual y la comunicación entre los hombres. Este vehículo del lenguaje exterior (descarga o exteriorización del complicado lenguaje interior) puede ser manifestado en forma oral o escrita. Cuando se emplea el lenguaje escrito, no hay modo de escapar de ciertas exigencias que no tiene el lenguaje oral. ¿Por qué la expresión escrita resulta tiránica dentro de un formulismo o sentido normativo de que está exenta, en gran medida, la hablada? La razón surge de la propia naturaleza de esas formas expresivas y de las circunstancias en que se realizan una y otra.
La expresión oral no sólo tiene a su disposición el lenguaje —las palabras en sí—, sino que se vale eficazmente de otros medios: el tono intencional con que se dicen las cosas, los matices enfáticos, la acción corporal (gestos, movimientos, posturas), el significativo silencio, las trasmisiones imperceptibles o extrasensoriales, el ambiente o situación exterior que rodea a los interlocutores; en fin, el conjunto de elementos paralingüísticos que actúa con equivalente o mayor eficacia que los vocablos mismos. Además, en la forma hablada hay posibilidad de repeticiones, explicaciones, ampliaciones, reticencias o sugerencias para facilitar la comprensión según las necesidades personales del oyente, situación que no se presenta en la rígida y "colectivizada" expresión escrita.
Las exigencias de las formas escritas nacen del modo "despersonalizado" con que sirven de medio comunicativo, desde un papel, entre el escritor y sus lectores. Las expresiones gráficas son estáticas, frías, limitadas a los moldes de su estructura material y a su colocación de maneras establecidas. Las intenciones deben surgir del texto, los silencios de la puntuación, el énfasis o la sugerencia de los escasos signos auxiliares de que se dispone. Los convencionalismos imponen una selección especial de términos "aptos"-para ser escritos. La sintaxis tiene sus exigencias, la ortografía las suyas, en tanto que el estilo —de época, de género, grupal o individual— establece ciertas condiciones de medida, sonido o colocación de los elementos para lograr el fin propuesto. Además, la economía gráfica —adaptada a las exigencias de los tiempos— limita los despilfarras expresivos. Por último, ese receptor "sin rostro" que es el lector y la circunstancia "sin forma" en que le llegará el escrito, determinan lo más trágico y lo más generoso de la redacción: la necesidad de generalizar —no "medianizar"— lomas posible la expresión, a fin de que sea comprensible para el mayor número de personas y adaptable a las más diversas circunstancias receptivas (en escritos públicos).
Por todo lo anterior, es comprensible que sea imperiosa la necesidad de escribir bien (en forma correcta, adecuada funcionalmente al fin que persigue) para cualquier persona que actúa en un medio civilizado.

 

¡Ayúdanos a ayudarte! Por favor comparte este artículo.

  
Por : Luffy

Búsqueda:

Búsqueda personalizada

Deja un comentario

Tweet