Todas las narraciones cuentan con un argumento o una historia que puede ser dividida en tres partes bien diferenciadas: el planteamiento o principio, el conflicto o nudo y la resolución o desenlace final. Agrupados los tres, conforman la trama de la narración. Lo fundamental es que los sucesos se relacionan y se continúan unos con otros en el transcurso del tiempo.
Tomemos como ejemplo el clásico cuento infantil de “La Cenicienta” para analizar las tres partes de una narración.
1) Planteamiento o principio
“… hace muchos años en un reino, una joven muy bella que vivía con su madrastra, una viuda impertinente con dos hijas a cual más fea. Era ella quien hacía los trabajos más duros de la casa, todos la llamaban Cenicienta…”
En el ejemplo vemos que se ubica la obra en el espacio y en el tiempo de la narración. También contiene la presentación de la mayoría de los personajes y algún otro suceso que puede ser importante.
2) Conflicto o nudo
“…un día, el Príncipe de aquel país anunció que iba a dar una fiesta a la que invitaba a todas las jóvenes solteras del reino. –Tú, Cenicienta, no irás. Te quedarás en casa fregando el suelo y preparando la cena. De pronto se apareció su Hada Madrina –No te preocupes- exclamó el Hada, tú también irás al baile, Cenicienta…”
En el ejemplo vemos el conflicto o los sucesos que viven y hacen los personajes. Generalmente aparecen algunas situaciones que será necesario enfrentar para después resolver.
3) Resolución o desenlace final
“… llegaron a casa de Cenicienta y sus hermanastras no pudieron calzarse el zapato, pero cuando se lo puso Cenicienta vieron con estupor que le quedaba perfecto. Y así el Príncipe se casó con la joven y vivieron muy felices...”
El ejemplo es la conclusión del relato y se restablece el equilibrio a pesar que la situación jamás vuelve a resultar idéntica a la inicial.
En todas las narraciones las formas de los verbos más empleadas son las del tiempo pasado.

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