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Ejemplo de El periodismo: El artículo

El artículo analiza y valora la actualidad; es escrito con cuidado por especialistas. Trata de los temas más variados: científicos, filosóficos, literarios, etcétera. Generalmente tiene una extensión aproximada de 600 palabras. El buen articulista expresa sus opiniones, como colaborador de un periódico, sobre los diversas problemas del día —nacionales e internacionales^—, o sobre cualquier otro asunto de su elección, en forma culta, clara, precisa, accesible, y con estricta rectitud de juicio. Tal como asimismo lo hace, aunque con brevedad, el editorialista.
Anoto a continuación el artículo "Problemas del idioma, confrontación en México", de Agustín Yáñez, aparecido en Excélsior el 7 de diciembre de 1974.
"La coincidencia de resoluciones adoptadas por la reciente Asamblea Nacional del Seminario de Cultura Mexicana sobre la preservación del idioma como supremo bien cultural con las de los dos Encuentros que, organizados por la Academia Mexicana, se celebraron en México el año pasado; de otra parte, unánimes comentarios ponderativos escuchados en últimos viajes por países del Caribe y Sudamérica donde se han retransmitido ambos programas, nos inducen a recordarlos y esgrimirlos por bandera del mayor bien cultural: el de nuestra lengua, portadora de nuestras más recónditas nociones mentales, de nuestras más ocultas mociones emocionales y abiertas declaraciones de la voluntad.
Motivadamente se inició la serie de los Encuentros con el tema clave de toda cultura: el idioma.
La vasta ecumene de la lengua que hablan 260 millones de hombres estuvo representada en sus diversos confines, y se buscaron voces expresivas en contraste, por circunstancias geográficas, históricas, políticas y sociológicas.
Compartieron en el diálogo, Dámaso Alonso, director de la Academia Española; Germán Arciniegas, de la Colombiana; Atilo Dell Oro Maini, de la Argentina; Aurelio Tió, de la Puertorriqueña; Samuel Arguedas, de la Costarricense. Por causas fortuitas no asistieron Emeterio Barcelón y Ángel Hidalgo, de la Academia Filipina, ni Arturo Uslar Pietri, de la Venezolana, invitados, que habían prometido concurrir.
Plétora de cuestiones corrieron con viva, fluvial espontaneidad, saltando de una en otra, rodeándolas con insistencia, ensanchándolas, apurándolas:
— La lengua que nos ha unido, ¿tiende a dividirnos?
— ¿ Está en peligro la lengua española?
— Deficiencias del Diccionario General de la Lengua Española.
— El idioma ¿es obra del pueblo, de los escritores, de los académicos? —¿Por qué los jóvenes inventan su propio lenguaje?
—¿Para qué sirven las academias?
— ¿Cómo debe ser la enseñanza del idioma español?
La más general de las interrogantes anteriores dispara sobre la unidad y diversidad idiomática, y los riesgos modernos del habla española. He aquí suma de opiniones de los participantes:
— Los peligros que acechan al idioma son muchos; mas posee tanta vitalidad, que puede arrostrarlos triunfalmente durante siglos. El peligro inminente que debemos contemplar con humor y gusto es el del crecimiento de nuestro léxico, que la vida exige: nombres, vocablos científicos y técnicos, verbos. (Dámaso Alonso.)
— Más que separarnos, el idioma español, hoy como ayer, nos une. (Germán Arciniegas.)
—En sus fundamentales estructuras, nuestra lengua es una y la misma, comprendidos quienes la usan a lo largo, lo ancho de la península española; de las naciones hispanoamericanas, Filipinas y los extremos sefardíes. Claro que hay vocablos, modismos, matices expresivos, formas sintácticas diferentes no sólo de país en país, aun regionales, como en provincias españolas o del norte al sur en México; y aun en estratos sociales de una misma ciudad. Añádase, hoy en día, que no sólo el español, sino todas las lenguas vivas del mundo son utilizadas como arma de protesta, que las distorsionan, tratando con ello de proclamar el anhelo de inéditos medios de comunicación, que implican medular cambio de la expresión lingüística.   (Agustín Yáñez.)
No sólo los jóvenes de hoy, sino grupos herméticos de todos los tiempos tratan de hablar lenguajes exclusivos pretendidamente misteriosos' o pedantes/ Ninguno es riesgo, porque a más de ser sectoriales, revisten transitoriedad.
El idioma nace del pueblo, sufre infilitraciones, halla fijación en la sanción de escritores, oradores, políticos, hombres de varia profesión. El problema no existiría si se tratase de nacionalidad única; pero cuando es habla dispersa en veintena de pueblos, diversificados en múltiples regiones, bajo aluvión de necesidades expresivas, principalmente sentimentales, al parecer intransferibles de ánimo en ánimo, ¿cómo debe ser sometido el arcaico idioma para servir a nuestros requerimientos actuales, personales?"

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Por: Luffy

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Comentarios:

  1. Me gusta.
    Por maria 02.12.13 a las 18:50:50

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