Elementos de la narración: Los personajes

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Autor: Redacción Ejemplode.com.

Toda narración se refiere a seres humanos y, para que sea de calidad, es menester pintar sin exageración, pero con exactitud, a un sujeto determinado; de modo que el lector pueda representarlo fácilmente en su imaginación, y no solamente en forma física, sino con su personalidad caracterizada del todo. Los grandes narradores y novelistas presentan a sus personajes —los importantes y los sencillos— en forma interesante y plenamente caracterizados.
Entresaco de un relato de Los hermanos Karamazov, de Dostoievski, la caracterización de un personaje:
LA LLEGADA AL MONASTERIO
"Era un día soberbio, cálido y claro, de fines de agosto.
La entrevista con el starets habíase fijado para después de la última misa, a las once y media de la mañana.
Nuestros visitantes llegaron al final del oficio en dos coches. El primero, una elegante carretela tirada por dos hermosos caballos, hallábase ocupada por Pedro Miusov y un pariente suyo lejano, Pedro Fornitch Kalganov, de unos veinte años. Este joven preparábase a ingresar en la Universidad. Miusov, de quien era huésped, le proponía un viaje por el extranjero, a Zurich o a Jena, para que terminase allí sus estudios, pero Kalganov aún no se había decidido. Pensativo y distraído, poseía éste una figura simpática, de constitución robusta y estatura elevada: su mirada era extrañamente fija, propia de gentes de pensar disperso; a veces miraba sin ver. Taciturno y un tanto irresoluto, mostrábase únicamente en las entrevistas, de pronto, muy locuaz, vehemente y alegre, riéndose Dios sabe de qué. Pero su imaginación era llama fugaz, tan pronto encendida como apagada. Vestía con elegancia y hasta con cierto rebuscamiento. Poseedor de alguna fortuna, aún esperaba nuevas riquezas. Sostenía amistosas relaciones con Alejo..." (C/r. Bibliografía complementaria, N? 20)
Es notoria la habilidad psicológica del narrador para meterse en el alma del personaje. Dostoievski parte de asuntos cotidianos y, sin brusquedad, nos instala en el alma de sus personajes.
Creo conveniente presentar a otro personaje, que encontramos en Fouché, de Stefan Zweig:
"Parece un personaje visto con luz de gas, pálido y verdoso: sin brillo en los ojos, sin sensualidad en el gesto, sin metal en la voz, lacio y revuelto el pelo, rojizas y apenas visibles las cejas, de una palidez grisácea las mejillas. Jamás el pigmento colorea esta cara con arrebol saludable; siempre hace el efecto, este hombre tenaz, inauditamente duro para el trabajo, de un ser cansado, de un enfermo, de un convaleciente. Todo el que lo ve recibe la impresión de un hombre sin sangre ardiente, roja, pulsante. Y, efectivamente, también en lo psíquico pertenece a la raza de los flemáticos, de los temperamentos fríos. No conoce pasiones recias, avasalladoras; no es arrastrado hacia las mujeres, ni hacia el juego; no bebe vino, no le tienta el despilfarro, no mueve sus músculos, no vive más que en su estudio, entre documentos y papeles. Nunca se enfada visiblemente, nunca vibra un nervio en su cara. Sólo para una leve sonrisa cortés, mordaz, se contraen estos labios afilados, anémicos; nunca se observa bajo esta máscara gris, terrosa, aparentemente desmadejada, una verdadera tensión; nunca delatan los ojos, bajo los párpados pesados y orillados, su intención, ni revela sus pensamientos en un gesto.
Esta sangre fría, imperturbable, constituye la verdadera fuerza de Fouché. Los nervios no lo dominan, los sentidos no lo seducen, toda su pasión se carga y se descarga tras el muro impenetrable de su frente. Deja jugar sus fuerzas y acecha despierto las faltas de los demás. Espera pacientemente que se agote la pasión de los otros o que aparezca en ellos un momento de flaqueza para dar entonces el golpe inexorable. Terrible es esta superioridad de su enervada paciencia: quien así puede esperar y ocultarse, bien puede engañar hasta al más sagaz. Obedecerá tranquilamente, sin pestañear. Sonriente y frío soportará las más recias ofensas, las más viles humillaciones; ninguna amenaza, ningún gesto de rabia conmoverá a ese monstruo de frialdad. Tanto Robespierre como Napoleón, se estrellarán contra esta calma pétrea, como el agua contra la roca.
Tres generaciones, toda una época, fluye y refluye en mareas pasionales, mientras que él persiste frío o insensible." (Cfr. Bibliografía complementaria, N* 53)
Zweig caracteriza a Fouché de tal manera que nos da la impresión de tenerlo vivo, frente a frente.

Citado APA: (A. 2010,05. Elementos de la narración: Los personajes. Revista Ejemplode.com. Obtenido 05, 2010, de https://www.ejemplode.com/44-redaccion/1116-elementos_de_la_narracion:_los_personajes.html)

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