Ejemplo de Síndrome de impotencia aprehendida

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Autor: Redacción Ejemplode.com.

Se llama síndrome de impotencia aprehendida, al trastorno consecuente del maltrato continuoque sufre una persona. Este síndrome  fue descubierto por el doctor Martín Seligman, quien lo experimentó con perros. Más de la mitad de la población mundial padece algún grado de este trastorno; esta es la capacidad de la mente humana para acostumbrarse al fracaso y a la mediocridad. Son las personas que consideran que su vida no puede mejorar más de lo que ya esta por sus propios medios.

El síndrome de impotencia aprehendida se basa en la incapacidad volitiva de la persona expuesta a violencia o maltrato a mediano o largo plazo.  Cuando a una persona o población se le somete continuamente a maltratos, carencias o cualquier otra condición que mantenga sometida su voluntad, puede desarrollar este síndrome, en el cual las personas se acostumbran al maltrato de tal forma, que lo justifican y temen salir del maltrato aunque fantaseen con una vida mejor. Para llegar a esta condición es necesaria que la persona haya sido sometida durante mucho tiempo o que este predispuesta a ceder al maltrato por la educación recibida a temprana edad, o que su personalidad sea especialmente vulnerable. 

Martín Seligman, quien descubrió este síndrome experimentó sus teorías con perros. A varios perros se les metía en una jaula y se les daban electrochoques; estos perros aprendían a detener los electrochoques al cumplir con ciertas pruebas como: Sentarse, echarse etc.

A otro grupo se le metió a la misma jaula y les dieron electrochoques, pero con ellos los electrochoques fueron aleatorios y sin patrón alguno; además hicieran lo que hicieran, estos no se libraban de los electrochoques, así que estaban continuamente sometidos.

En la tercera fase del experimento, al primer grupo de perros se le metió en una jaula donde si saltaban una pequeña barda se libraban de los electrochoques. Al comenzar a electrocutarse los animalitos estos realizaban las acciones que habían aprendido con la jaula anterior que los salvaba de electrocutarse, pero estas acciones no les servían. Los perros buscaron otra forma de librarse de los electrochoques, la cual encontraron al saltar la barda.

Al segundo grupo de perros (los que habían sido sometidos al maltrato sin poderse liberar de él) se les metió en la jaula y se les dio electrochoques, los perros se limitaron a echarse y sufrir, sin intentar siquiera saltar la barda.  En los humanos las experiencias pasadas desagradables, atan a las personas a su condición lo que los lleva a aceptar su situación a pesar de que muchas veces tengan oportunidades de salir de ellas.

A la capacidad de animales y humanos de sobreponerse al trauma se le llama resilencia. La resilencia es cuando animales o personas salen adelante a pesar de haber vivido una situación desfavorable o traumática. Existen niveles de resilencia, desde los no-resilentes hasta los Pro-resilentes. La resilencia depende en gran medida de la capacidad intelectual, de la actividad mental de la persona y su resistencia ante el estrés. Aunque no es exacta, ya que existen muchas personas con un elevado coeficiente y con poca resilencia. Entre los más bajos entra el síndrome de  impotencia adquirida.

De esta manera la persona o población se acostumbra al maltrato llegando a justificarlo aun con pretextos ridículos, y temen salir de este maltrato volviéndose personas negativas y prefiriendo seguir viviendo en esa situación a esforzarse a salir de ella.

Ejemplo de síndrome de impotencia aprehendida:

Flavio era un hombre pobre que viene de un pequeño y alejado pueblo escondido entre las cordilleras de la sierra. Cada cierto tiempo venía a la ciudad a vender la reducida cosecha de su huerta y los pocos animales de su corral. Aquí en la Ciudad son pocas las personas que le compran porque sus productos eran de muy baja calidad; las hortalizas eran pequeñas y los animales estaban flacos y enfermizos. Más por caridad que por calidad es que la gente le compraba, dándole así el sustento mínimo con el que mantenía su famélica familia.

Antes de terminar el tercer año escolar, Flavio sacó a sus hijos de la escuela rural, porque consideró que estudiar en nada les beneficiaba y que mejor servirían ayudándole a criar a los animales o a cultivar las hortalizas en su semiárido terruño. Él mismo estudió solo hasta segundo año de primaria, y nunca aprehendió a leer bien, nunca se esforzó en mejorar su lectura, ni siquiera se tomó la molestia de intentar leer algo más.

Se decía así mismo, que eso de nada le serviría, y que seguiría siendo pobre haga lo que haga.

Fuera de trabajar en su parcela, de albañil, y de cargador, él nunca intentó trabajar en algo diferente, siempre se creyó inútil ante cualquier trabajo que requiriera mayores conocimientos o mayor esfuerzo. Desde muy pequeño sus padres le enseñaron, al igual que los abuelos le enseñaron a sus padres; qué el que nace pobre, pobre se queda, que solo los afortunados se vuelven ricos. Lo mejor que podía hacer era trabajar su parcela y vender en los tianguis su mercancía. Flavio era un hombre inteligente a su manera, bueno con las manualidades y dibujando, pero nunca quiso explotar sus habilidades y decía con desdejo  ¡para qué!.

A sus hijas no les dejó aprehender a leer o escribir, él pensaba que si a sus hijos eso no les servía, a ellas menos.

Un día recibió la noticia de que su tío estaba muy enfermo. Entonces fue a visitar a sus parientes, a quienes consideraba menos afortunados que él pues su pueblo era más árido y estaba casi abandonado. Pero al llegar se topó con que el pueblo había crecido mucho, las casas ahora eran de ladrillo y tenían techo firme, ya no de lámina. La gente se veía mejor alimentada y más leída, sus parientes que eran más pobres que el ahora vivían más holgadamente. Uno de sus primos trabajaba administrando la tierra de su tío, ayudado por empleados y el otro en una oficina municipal. Sus sobrinos estudiaban en la escuela y aunque sus calificaciones no eran excelentes  tampoco eran tan bajas. Su tío antes de morir le explicó a Flavio, que creía al igual que Flavio que la vida siempre sería pesada y estática, que de nada servía hacer algo diferente, pero un día decidió ignorar esas ideas e invirtió los pocos ahorros de su vida en comprar maquinaria y granos de calidad para su terreno. Consiguió ayuda financiera y pronto sus esfuerzos dieron fruto, vendió su cosecha, pagó su deuda e invirtió sus recursos en enviar a sus hijos a estudiar. Al oír eso, Flavio decidió que al regresar metería  de nuevo a sus hijos a la escuela y buscaría apoyo  o ayuda para su huerta. 

Citado APA: (A. 2012,05. Ejemplo de Síndrome de impotencia aprehendida. Revista Ejemplode.com. Obtenido 05, 2012, de https://www.ejemplode.com/39-psicologia/2165-ejemplo_de_sindrome_de_impotencia_aprehendida.html)

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