Janitzio

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Durante las grandes migraciones de Mesoamérica,  grupos étnicos denominados purépechas se asentaron en el Estado de Michoacán,  algunos de ellos forjaron un gran reino que se mantuvo autosuficiente e incluso libre del imperio azteca.
El lago de Pátzcuaro tiene cinco islas:    Jaráracua es la más grande,  La Pacanda,  Tecuene,  Yunuén y Janitzio.
Una leyenda antigua,  relacionada con la Cosmogonía, dice que el oro de Tiripame-Curicahueri,   "El gran luminoso" (el sol),  y la plata de Zaratonga  (la luna),   se fundieron y surgió así el lago de Pátzcuaro,  del cual emergió la dama lunar convertida en "Flor de Elote" por eso en la isla llamada Janitzio,  al alba y al atardecer las aguas reflejan los rayos solares y en las noches la luz lunar riela estremecida haciendo pequeñas olas.    Esos dioses que simbolizan la luz,  la belleza y el amor,  también tienen el don de dar mantenimiento a los hombres,  pues sus hijos son el pescado blanco y el charal.
La diosa lunar enseñó a las mujeres a hilar y a bordar su vestimenta de gran lucimiento y distinción.  Las guares de Janitzio visten el guanengo,  una blusa bordada en punto de cruz.    El peso del ropaje obliga a que las mujeres caminen con firmeza y parsimonia.    Por las noches la falda de una mujer es la cobija para toda la familia.

Los días primero y dos de noviembre,  dedicados al culto de los antepasados,  Janitzio se convierte en una hoguera por el resplandor de los cientos de velas que alumbran tumbas y altares.    De acuerdo a la tradición,  únicamente las mujeres deben entrar al camposanto a barrer los sepulcros y adornarlos con flores naturales y otras hechas con hojas de elote;  las cruces y cristos se elaboran con pasta de maíz.  -Mientras ellas cantan y lanzan lamentos agudos,  los hombres en lontananza del lago en silencio,  deben remar formando círculos o cruces con sus canoas aladas.    Posteriormente hombres y mujeres se reúnen a comer corundas,  pirichis y kurákatas con mole,  caldo de pescado y atole.

Autor: Redacción ejemplode.com, año 2021

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  1. ISLA DE JANITZIO



    La diestra en lo alto,

    a tu gloria exalto,

    el puño en el cielo,

    buscando un anhelo.



    Isla de Janitzio

    de la paz resquicio,

    cabello de elote,

    el lago tu escote.



    Lugar de unos cuantos,

    algunos muy santos,

    de sangre lacustre,

    territorio ilustre.



    De Pátzcuaro orgullo,

    Michoacán es tuyo,

    México y el mundo

    te siguen el rumbo.



    Estás presente en la mente

    del viajero, de la gente,

    Jarácuaro y Urandén,

    no sienten por ti desdén.



    ¡Porque engrandeces el sitio!,

    porque estás desde el principio

    al centro de la región

    y en turismo eres bastión.



    Desde arriba patos,

    que vuelan muy gratos,

    me dan bienvenida

    hasta mi partida.



    Te miro junto a Tecuena,

    donde quise a mi morena,

    bella Yunuen y Pacanda,

    a esa virgen una manda.



    Tu acuático lirio

    querer con delirio,

    como terso anzuelo

    para un desconsuelo.



    Mariposas redes,

    quedo a sus mercedes,

    mi enamoramiento

    hasta el firmamento.



    La barca se mece,

    el verte enternece,

    en el frente el faro

    y un lecho preclaro.



    Las boyas me guían,

    pues en mí confían,

    hacia vida aislada

    por agua rodeada.



    Cintilan las luces

    de tu alrededor,

    la corte de peces

    se forma en tu honor.



    Janitzio y montañas,

    canto a sus hazañas,

    bóveda celeste,

    firmamento agreste.



    De plata es la luna,

    con figura de uña,

    que, como ninguna,

    tu destino acuña.



    En comercio y pesca;

    gente pintoresca,

    amable, agradable,

    ¡que su casta hable!



    Purépecha idioma

    que el oído aroma,

    lengua cantarina

    que la voz afina.



    Son blancas tus casas,

    algunas grisáceas,

    rojizas sus tejas,

    focos candilejas.



    Todo hermano visitante

    se encariña en un instante,

    de tus lindos rinconcitos,

    de tus oleajes bonitos.



    Cualquier alma apasionada

    busca en ti cordial posada,

    tierno amor a la medida

    que no tenga despedida.



    Muchas fiestas,

    baile, orquestas,

    la comida ni se diga,

    ¡Jesucristo te bendiga!



    En noviembre, día de muertos,

    brillan tumbas, frescos huertos,

    redimidos corazones

    con latidos de ilusiones.



    Te llevo en mi pensamiento,

    te lo juro que ya siento . . .

    la ilusión de ver a Dios

    antes de decir . . . ¡adiós!



    Autor: Lic. Gonzalo Ramos Aranda

    Isla de Janitzio, Michoacán, 02 de noviembre del 2010.

    Reg. INDAUTOR No. 03-2011-041513462700-01
    Por Gonzalo Ramos Aranda 10.09.15 a las 6:31:45

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