En la redacción moderna, los problemas de construcción se basan especialmente en la necesidad de lograr en las frases claridad y concisión, dentro de la corrección general a que obliga la eficiente comunicación.
Sin embargo, hay algunos puntos que conviene estudiar en forma especial:
1. Ordenamiento Los principios sintácticos no son rígidos en nuestro idioma al punto de encadenar la frase a reglas inflexibles. Como ejemplo, veamos algunas posibilidades expresivas de una oración (entre paréntesis, las no recomendables):
Juan, su primo, trajo un hermoso cuadro. Su primo Juan trajo un hermoso cuadro. Su primo Juan trajo un cuadro hermoso. Trajo un hermoso cuadro su primo Juan. Trajo un cuadro hermoso Juan, su primo. Un hermoso cuadro trajo su primo Juan. Un cuadro hermoso trajo Juan, su primo. Trajo su primo Juan un hermoso cuadro. Trajo Juan, su primo, un cuadro hermoso. (Su primo Juan un hermoso cuadro trajo). (Un hermoso cuadro su primo Juan trajo).
El orden de los términos se rige más por el interés psicológico, o por la intención, que por la estructura gramatical: por lo general se coloca en primer lugar lo que más interesa destacar. Pero, hay otros tipos de ordenamiento.
Para la construcción de la frase, la preceptiva acepta tres maneras de ordenar:
a) Orden sintáctico. Los elementos se ordenan por su función gramatical dentro del complejo oracional, de esta manera:
i) Sujeto con sus complementos, ii) verbo, iii) complementos del verbo y predicativo. El orden de los modificadores verbales es éste: i) complemento directo, ii) complemento indirecto, iii) circunstanciales.
Este es un ejemplo de oración ordenada sintácticamente:
La vida otorga muchas recompensas a los esforzados en todo momento. sujeto verbo compl. directo compl. indirecto circunstancial
Según Martín Vivaldi, el orden sintáctico sólo nos interesa para casos de duda. En general, "la frase española goza de holgura y libertad".
b) Orden lógico. Está dado por la importancia intencional que se concede a los términos.
En el ejemplo dado, si importa destacar las "numerosas recompensas" que la vida otorga a los esforzados, se construirá así:
Muchas recompensas otorga la vida a los esforzados en todo momento.
En cambio, si lo más importante es señalar "quiénes son los beneficiarios de las recompensas", el orden será éste:
A los esforzados, la vida (les) otorga muchas recompensas en todo momento.
Pero, si interesa en primer lugar "cuándo" ocurre, se expresará: En todo momento, la vida otorga muchas recompensas a los esforzados.
La regla fundamental en el orden lógico es ésta: una ¡dea puede expresarse de diferentes modos, según su importancia. Y esta regla se completa con el siguiente principio general: para la claridad de la frase, el orden de las palabras debe someterse al orden de las ideas.
Veamos algunos ejemplos de párrafos desordenados por no haberse respetado ese principio:
Párrafos desordenados Párrafos con orden lógico
La obra seguirá adelante, pese a lo ocurrido, si lo que comentan es verdadero.
Llevarán mercancía para trasbordar en Santos, que es muy frágil.
Al pedido anterior, cuya nómina reiteramos al pie, agregue diez cajas de láminas X.
Si lo que comentan en verdadero, pese a lo ocurrido la obra seguirá adelante.
Llevarán mercancía que es muy frágil para trasbordar en Santos.
Agregue diez cajas de láminas X al pedido anterior, cuya nómina reiteradnos al pie.
c) Orden artístico. Su objetivo es la armonía en la frase. Esta condición se logra procurando el mejor efecto en los sonidos y el equilibrio en la extensión de los párrafos, jerarquizados por la puntuación.
En la redacción de carácter administrativo, comercial, profesional, social o familiar, esta preocupación parece superflua o sin cabida. Sin embargo, no es así (aunque su importancia es menor que en los escritos artísticos, dentro de los cuales el género poético es el más exigente).
En todo tipo de redacción cabe aunque sea un elemental sentido de armonía. Así, cuando al juntarse las palabras forman sonidos desagradables, sugestivos o repetidos, esto debe evitarse con sustituciones o cambios de lugar. También los repetidos efectos de acentuación fuerte —principalmente agudos y esdrújulos— deben ser contrarrestados, salvo que tengan un intencional fin expresivo.
Veamos algunos ejemplos: '
Párrafos desarmónicos
Una. única cabida que queda dará...
Párrafos armónicos Queda una sola cabida, y ella dará.
No se ceja jamas de decr..
Jamás uno ceja en decir.
Así ha sido promovido el consabido descuido sobre los detalles...,
De ese modo se ha logrado promover el tradicional descuido sobre los detalles..
Su vrtud colosal trascend/ó y sirv/'ó de puntal para la multitud que recog/ó su fe.
La límpida trayectoria ética y el público valor artístico de su espíritu...
Su gigantesca virtud trascendió. Y fue puntal para los multitudinarios grupos depositarios de su fe.
Su clara trayectoria moral y conocido valor artístico...
2. Colocación de modificativos Los modificativos son palabras o frases
breves que alteran de algún modo el sentido de lo expresado. Crean un problema digno de minuciosa atención: el de su exacta colocación. Los modificativos que requieren mayor cuidado son: entonces, apenas, luego, casi, solamente o sólo, enseguida, después, a continuación, al instante y algunos otros.
Consideremos los siguientes casos:
1. Apenas veinte personas pudieron ver de cerca los objetos.
2. Veinte personas apenas pudieron ver de cerca los objetos.
En el primer ejemplo, se expresa que sólo veinte personas pudieron ver de cerca los objetos. En el segundo, que veinte personas casi no pudieron (o pudieron mal) ver de cerca los objetos.
1. Luego, viajando en tren, llegaron a la ciudad
2. Viajando en tren, llegaron luego a la ciudad.
En el primer caso, el sentido es: después ( o más tarde), viajando en tren, llegaron a la ciudad. En el segundo, se indica que llegaron prestamente a la ciudad.
Podemos sacar esta conclusión: los modificadores deben colocarse lo más cerca posible de la palabra modificada y necesitan especial atención en cuanto a su significado, ya que pueden expresar conceptos distintos de los pensados por el escritor.
3. Elipsis de verbos Cuando se sobrentienden palabras, se utiliza la figura de construcción llamada elipsis. Tanto en la conversación como en la expresión escrita, es frecuente la elipsis de verbos. (Algunos autores llaman a estas formas construcciones nominales, porque prevalece en ellas el nombre o sustantivo en lugar del verbo, que consideran no omitido sino inexistente). Asi':
Mañana despacharemos los cajones; el martes, las latas. (La coma indica la elipsis del verbo despacharemos)
En la redacción moderna, hay especial preferencia por este tipo de construcción sintética. Sin embargo, hacemos esta salvedad: en la redacción de tipo comercial o administrativo, las exigencias de claridad, junto con cierta rutina que lleva al menor esfuerzo interpretativo, alejan todavía a la generalidad de las personas de estas pautas de síntesis, preferenciales en otros géneros.
A continuación damos algunos ejemplos de formas elípticas aplicables a la redacción común:
4. incoherencias sintácticas En las oraciones encadenas o compuestas, a
veces resultan incoherencias sintácticas debido
a mala ligazón. Por ejemplo:
Pérez era un hábil deportista, pero el adversario, aclimatado, era agilísimo para poder ser superado.
El párrafo es incorrecto desde el punto de vista de la construcción, porque
pasa de una oración que gira en torno de "Pérez" (sujeto) a otra, ligada á ella mediante el nexo adversativo "pero", en la que el sujeto es "el adversario". Resulta ¡lógico ligar dos oraciones con sujetos distintos mediante una conjunción adversativa —o sea, indicadora de idea contraria o contrapuesta— que debe ser copulativa —o sea, ligante sin modificación. Como en esta construcción el centro psicológico de la atención es Pérez, del que se quiere señalar la imposibilidad de superar al adversario, la forma lógica es:
Pérez era un hábil deportista, pero la destreza no le bastó para superar a su ágil
adversario, ya aclimatado.
También la incoherencia se produce por falta de uniformidad en el empleo de la persona, la voz o el tiempo del verbo. Así:
Cuando nos toca en suerte una recompensa, se da uno cuenta de cuánto valen los sacrificios.
En este caso, falta coherencia entre la voz de los verbos (toca está en voz activa y se da cuenta, en pasiva impersonal) y también entre las personas (nos es primera plural y uno tercera singular). Hay dos maneras correctas de expresar eso:
Cuando nos toca en suerte una recompensa, nos damos cuenta de cuánto valen los sacrificios.
Uno se da cuenta de cuánto valen los sacrificios cuando le toca en suerte una recompensa.
Van aquí otros ejemplos de construcciones carentes de lógica sintáctica, con su rectificación:
El hombre llamó con insistencia a su hijo, El hombre llamó con insistencia a su que acude penosamente desde su escondite. hijo, que acudió penosamente desde su
escondite.
Buena memoria tenía el anciano, pero los hechos eran frondosos y lejanos para su recordación exacta.
Pese a su buena memoria, el anciano no podía recordar exactamente hechos tan frondosos y lejanos.

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