Carlos Linneo, basó su sistema de clasificación en similitudes en la estructura del cuerpo. Por ejemplo, consideró que un murciélago era mamífero porque tenía muchas similitudes estructurales con otros mamíferos. El mero hecho de que tuviera alas no lo calificaba para ser un pájaro. Otra evidencia demuestra que, a pesar de que los murciélagos tienen alas, son mamíferos y no pájaros.
El trabajo de Linneo en taxonomía se hizo más de un sigjo antes que los trabajos de Darwin o Mendel. Después que Darwin presentó su Teoría de la Evolución, los científicos vieron las diferencias y similitudes en los organismos como productos de la evolución. Hoy, el énfasis mayor de la taxonomía es el estudio de las relaciones evolutivas.
La clasificación de una especie está basada en la historia evolutiva de esa especie. Por ejemplo, en una época, los conejos y las ardillas estaban clasificados como roedores. El estudio de fósiles primitivos de conejos demuestra que evolucionaron de un antecesor diferente al antecesor de los roedores. Por esta razón, ahora los conejos se clasifican en un grupo separado de los roedores.
Muchas de las ideas que apoyan la Teoría de la Evolución dan una base útil para clasificar un organismo como una especie en particular. Hoy, los taxónomos que clasifican los organismos los estudian de diversas maneras:

|
|
| Tweet |