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Ejemplo de Epitafio

Epitafio 

La palabra epitafio proviene del griego “epitaphius”, que hacía referencia a las inscripciones que se ponían en los sepulcros.

Posiblemente los epitafios existen desde que el Hombre conoció la escritura. Esto lo podemos suponer por las distintas inscripciones que se han hallado en las sepulturas de altos dignatarios en diversas culturas, en donde se relatan las vidas, hazañas, gustos, virtudes, defectos y logros de los difuntos. Se puede encontrar a todo lo largo del mundo antiguo, desde Egipto hasta Mesopotamia, desde Japón hasta la India, desde Rusia a España, en África o en América. En todas las culturas donde el personaje o sus familiares pretendieron plasmar una idea trascendente sobre la persona, que perdure después de su desaparición terrena.

 Como ejemplo de ello está el epitafio de la tumba de Alejandro el Grande de Macedonia:

 “Una tumba es suficiente para quien el universo no bastara”.

En la actualidad, el epitafio sigue siendo un texto que deja un recuerdo de la persona que a fallecido, en donde por lo común se honra al difunto, mediante frases memorables, o frases de disculpa por algo que no se halla podido hacer en vida. También existen epitafios en los que se plasma el sentido del humor de aquellos que dejan este mundo, siendo epitafios irónicos o humorísticos.

Como ejemplo los siguientes:

  • Estos días se me están haciendo eternos.
  • Aquí yace uno en contra de su voluntad.
  • Esta postura me está matando.
  • ¡Con lo bien que me sentía anoche!
  • Hoy se me acabó el mañana.
  • Aquí yace un gran mujeriego. Ahora es sólo polvo, pero... ¡Qué Polvazo!
  • Déjame en Paz.
  • Necesité toda una vida para llegar hasta aquí.
  • RIP, RIP, ¡Hurra! (en la tumba de una suegra).
  • Señor, recíbela con la misma alegría con la que yo te la mando. (En la tumba de una suegra).

Este tipo de epitafio a pesar de lo que se pudiera pensar, se da muy a menudo.

Hay Epitafios breves, consistentes en una o dos frases; y también muy largos, dando una exposición de la vida del difunto o de sus logros, siendo por lo común laudatorias en donde se exponen las virtudes que tuvo en vida y los logros que realizó durante la misma.

Es común que el epitafio sea sugerido por la persona antes de fallecer.

El epitafio es utilizado por poetas, escritores, políticos, militares y gente común, para plasmar una idea pudiendo ser referente a los textos sagrados de alguna religión, o pensamientos propios sobre la vida, la muerte u otros temas, llegando incluso a ser extensos en su texto, lo que ha hecho que diversos autores sugieran al epitafio como un subgénero literario.

Ejemplo de esto son los siguientes epitafios en los que se plasma una idea:

  • “Kata ton Daimona Eaytoy” (griego antiguo) Al espíritu que llevaba en su interior o Cada uno es dueño de los demonios que lleva dentro. (James Douglas “Jim” Morrison Clarke).
  • Libre por fin, Libre por fin. Gracias Dios Todo poderoso. Soy libre por fin. (Martin Luter King).

Son utilizados con frecuencia para plasmar ironías:

  • Ocho horas con fiebre !Me hubiera dado tiempo a escribir un libro! (Honorato de Balzac).
  • Aquí yace Moliere el rey de los actores. En estos momentos hace de muerto y de verdad que lo hace bien. (Jean Baptiste Poquelín, “Moliére”).
  • Sólo le pido a dios que tenga piedad con el alma de este ateo. (Miguel de Unamuno).
  • Pararía de morirme si se me ocurriera una palabra bonita o una buena idea. (Francois Marie Arouet, “Voltaire”).

O para bendecir o maldecir a quien perturbe al difunto:

  • Amigo, por Jesús, abstente de cavar el polvo aquí encerrado. Bendito sea el hombre que respete estas piedras y maldito el que remueva mis huesos. (William Shakespiare).

Ejemplo de Epitafio:

(Texto religioso)

El Señor es mi pastor, nada me faltará.
En prados de hierba fresca me hace reposar,
me conduce junto a fuentes tranquilas
y repara mis fuerzas.
Me guía por el camino justo,
haciendo honor a su Nombre.
Aunque pase por un valle tenebroso,
ningún mal temeré,
porque Tú estás conmigo.
Tu vara y tu cayado me dan seguridad.
Me preparas un banquete
en frente de mis enemigos,
perfumas con ungüento mi cabeza
y mi copa rebosa.
Tu amor y tu bondad me acompañan
todos los días de mi vida;
y habitaré en la casa del Señor
por años sin término.
Amén.

Salmo 23, Biblia.

Los que hayan creído y obrado bien,

se alojarán en los jardines del paraíso eternamente
y no desearán mudarse.

Sura 18, verso 107, Corán.

¡Bienaventurados los creyentes,
que hacen su azalá con humildad,
que evitan el vaniloquio,
que dan el azaque,
que se abstienen de comercio carnal,
salvo con sus esposas o con sus esclavas
en cuyo caso no incurren en reproche,
mientras que quienes desean a otras
mujeres, ésos son los que violan la ley,
que respetan los depósitos que se les
confían y las promesas que hacen,
que observan sus azalás!
Ésos son los herederos
que heredarán el paraíso, en el que estarán
eternamente.
Hemos creado al hombre de arcilla fina.
Luego, le colocamos como gota en un
receptáculo firme.
Luego, creamos de la gota un coágulo de
sangre, del coágulo un embrión y del embrión
huesos, que revestimos de carne. Luego,
hicimos de él otra criatura. ¡Bendito sea Dios, el Mejor de los creadores!

Sura 23, Corán.

Ejemplo de epitafio:

(Laudatoria)

Eduardo era un amigo, con el que se podía contar, una persona trabajadora, estudiosa, y leal, lamentablemente un día el destino trágico quiso llevárselo, y arrebatárnoslo.
En esta tumba descansan sus restos, vengo de vez en cuando a recordar a este amigo, quien siempre fue conmigo, un apoyo en tiempos difíciles.
¡Gracias Eduardo!
Te dedico este pensamiento para que te acompañe eternamente.

En este lugar descansa, el ángel más hermoso que ha habitado en este mundo, mí querida Angélica. Mi Angélica era una niña muy alegre, capaz de contagiar con su dulzura a todos los que la rodeaban, su sonrisa encantaba a quien la miraba, sus ojos vivaces iluminaban nuestras vidas. pero esa luz, que tanto nos iluminó, se apagó un fatídico día. Desde ese momento la penumbra nubla nuestras vidas. Deseamos que en donde te encuentres seas feliz mi querida niña.

Claudia era la más bella mujer, dulce, amable, hermosa, amorosa, dadivosa y cortés, una perfecta cocinera, madre y esposa. Ella era una persona a la que le gustaba leer novelas y cuentos y jugar con los niños. Siempre gozó de buena salud, siempre cuidaba de no comer demás. Ella era la mujer perfecta. Ella era el alma de las fiestas el punto de reunión entre los amigos, cuando había una pelea ella siempre con palabras delicadas convencía a quienes disputaran, a hacer las paces.

Pero el cáncer la mató, se la llevó lentamente y de una manera atroz haciéndola sufrir, pero ella continuó con entereza, sin llorar su sufrimiento, durante meses y meses, hasta que el final llegó.

 Te recordaré por siempre, sólo quiero que me esperes, pues tarde o temprano contigo me reuniré.

Ejemplos de epitafio:

No me pasen el teléfono ¡estoy ocupado!
Que descanse en Paz ahora que está muerto, ya que nunca descansó en vida.
Descansa en paz, por nunca haber descansado lo necesario.
Por fin reposa el infatigable trotamundos.
¡Los espero a todos!
Aquí te esperaré.

En esta tumba encontré la paz que necesité mientras vivía para trabajar, lamentablemente fue demasiado tarde, el médico me dijo antes de morir, que me moría por el estrés acumulado y la falta de paz.

El hombre que esta enterrado en esta tumba, no fue un hombre bueno, no fue un hombre amable, no fue un padre ejemplar, no fue nadie en la vida. Pero pidió se escribieran estas palabras:

Yo no fui nadie en la vida, por eso pido que me hagan este epitafio, para que al pasar junto a las tumbas, te detengas y leas esto y así no hagas lo que yo y tu si seas alguien en la vida.

¡Ayúdanos a ayudarte! Por favor comparte este artículo.

  
Por : Pablo

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