La figura literaria de palabra: Epiteto es el adjetivo que califica, que define, que nos indica la cualidad característica o propia de un objeto.
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Noche oscura del alma. La fría nieve
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de tus brazos. ¿Dónde, dónde
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está la miel dulce
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de tus ojos?
La noche debe ser oscura para ser noche; la nieve dejará de serlo si no es fría; la característica esencial de la miel es su dulzura.
Conjunción. Tiene dos usos:
a) Polisíndeton. Se repiten las conjunciones (nexos).
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Y el santo de Israel abrió su
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mano y los dejó, y cayó en
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despeñadero el carro y el
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caballo y caballero.
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Cuanto más alto llegaba
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de este viaje tan subido,
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tanto más bajo y rendido
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y abatido me hallaba…
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Hay un palacio y un río y
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un lago y un puente viejo,
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y fuentes con musgo y hierba
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alta y silencio... un silencio.
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Soy un fue y un será y un es cansado.
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En el hoy y mañana y ayer junto
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pañales y mortaja y he quedado
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presentes sucesiones de difunto…
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Y luego borra muros y ventanas,
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mañanas y mañanas y mañanas:
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me borra todo con su voz borrosa,...
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Quiero minar la tierra hasta encontrarte
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y besarte la noble calavera
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y desamordazarte y regresarte…
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El prado y valle y gruta y río y fuente
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responden a su canto entristecido.
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Y entre penumbras y sábanas y urgencia…
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“Ni nardos ni caracolas
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tienen el cutis tan fino,
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ni los cristales con luna
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relumbran con ese brillo.
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Y sueña. Y ama. Y vibra. Y es hija del sol
b) Asíndeton. Se suprimen las conjunciones.
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Acude, corre, vuela
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traspasa el alta sierra, ocupa el llano,
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no perdones la espuela,
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no des paz a la mano,
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menea fulminando el hierro insano.
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Edades grises, clavos espectrales,
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lívidas oquedades y tornillos,
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herrumbres y troneras,
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cicatrices de muros…
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Rendí, rompí, derribé,
Rajé, deshice, prendí...
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Verte desnuda es recordar la tierra,
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la tierra lisa, limpia de caballos,
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la tierra sin mi junco, forma pura,
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cerrada al porvenir, confín de plata
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...Un cielo de ensueño y seda
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hasta el corazón se entra.
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El tiempo del amor derrotado,
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el minuto del viento que pregunta
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fluyen en mí, manan de mi cuerpo
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como los ríos clausúrales
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de la ausencia.
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Cuando los jugadores se hayan ido,
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cuando el tiempo los haya consumido,
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ciertamente no habrá cesado el rito.
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Veni, vidi, vici “(Vine, vi, vencí).
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“…A las aves ligeras,
leones,
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ciervos, gamos saltadores,
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montes valles, riberas,
aguas, aires, ardores,
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y miedos de las noches veladoras:…”
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Gordas, altas, bajitas, flaquitas, rubias, morenas,
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todas me gustan.